La tipografía dentro del diseño editorial: mucho más que letras

En el blog anterior hablé sobre cómo el diseño editorial puede guiar nuestra mirada dentro de una revista. Sin embargo, mientras seguía investigando sobre este tema, me di cuenta de que existe un elemento que está presente en todas las publicaciones y al que muchas veces no le damos la importancia que merece: la tipografía.
Antes pensaba que elegir una tipografía era solamente escoger una letra que se viera bonita o que combinara con el diseño. Pero después de leer algunos artículos sobre el tema, entendí que la tipografía también forma parte de la comunicación visual y que puede influir en la manera en que entendemos la información.
Algo que me llamó mucho la atención es que existen dos conceptos muy importantes: la legibilidad y la lecturabilidad. Aunque muchas veces se utilizan como si fueran lo mismo, en realidad tienen diferencias. La legibilidad se refiere a qué tan fácil es reconocer las letras y las palabras, mientras que la lecturabilidad tiene que ver con qué tan cómodo resulta leer un texto completo. Esto significa que una tipografía puede verse bonita, pero no necesariamente ser la mejor opción para leer durante varios minutos.


También descubrí que la tipografía ayuda a organizar la información. Cuando una revista utiliza diferentes tamaños de letra para los títulos, subtítulos y el cuerpo del texto, el lector puede identificar rápidamente qué es lo más importante. Gracias a esta organización, la lectura se vuelve mucho más fluida y es más sencillo comprender el contenido sin sentir que toda la información está mezclada.
Otro aspecto interesante es que las tipografías también transmiten sensaciones. Algunas pueden hacer que una publicación se perciba elegante, moderna o seria, mientras que otras comunican cercanía, creatividad o dinamismo. Esto demuestra que las letras no solamente sirven para leer, sino que también ayudan a reforzar el mensaje que se quiere transmitir.
Mientras investigaba, encontré un estudio que hablaba sobre la relación entre la legibilidad y la percepción visual. En él se explica que cuando una tipografía presenta demasiadas dificultades para leerse, el lector necesita hacer un mayor esfuerzo para comprender la información. En algunos casos esto puede ayudar a recordar mejor ciertos contenidos, pero cuando ese nivel de dificultad es excesivo, la experiencia de lectura termina siendo incómoda y muchas personas abandonan el texto antes de terminarlo. Ese punto me pareció muy interesante porque demuestra que no siempre una tipografía llamativa es la mejor elección.

Además, comprendí que la tipografía nunca trabaja sola. Siempre está acompañada por fotografías, colores, espacios en blanco y otros elementos del diseño editorial. Cuando todos estos recursos se utilizan de manera equilibrada, el lector puede recorrer la página con mayor facilidad y concentrarse en el contenido sin distracciones.
Actualmente, muchas revistas ya no solo se leen en formato impreso, sino también desde computadoras, tabletas o teléfonos celulares. Por eso, elegir una tipografía adecuada se ha vuelto todavía más importante. Una fuente que funciona muy bien en papel puede no ofrecer la misma comodidad cuando se visualiza en una pantalla pequeña. Los diseñadores editoriales deben tomar en cuenta estos aspectos para garantizar que la información siga siendo clara y agradable de leer en cualquier dispositivo.
Después de investigar este tema, entendí que la tipografía va mucho más allá de ser un elemento decorativo. Cada decisión relacionada con el tipo de letra, su tamaño, el espacio entre líneas o la organización del texto influye directamente en la experiencia del lector. Muchas veces no somos conscientes de ello, pero cuando sentimos que una revista es fácil de leer, gran parte de esa sensación se debe a una buena elección tipográfica.
Al final, creo que la tipografía es uno de esos elementos que pocas veces reciben reconocimiento porque hacen su trabajo de manera silenciosa. No buscan llamar toda la atención, sino ayudar a que el mensaje llegue de forma clara y ordenada. Y precisamente ahí está su importancia: en permitir que el lector se concentre en la información sin tener que esforzarse para entenderla.
Referencias
Iglesias, M. F., & Sánchez, E. F. (2023). La legibilidad y lecturabilidad de los textos impresos, una mirada desde la tipografía. Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación. Ensayos, (184), 115-132. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8923956
García, M. R., Gravier, M. G., & Marroquín, R. M. (2024). Efecto de disfluencia tipográfica: Hallazgos sobre el equilibrio entre legibilidad y pregnancia visual. RChD: creación y pensamiento, 9(16), 85-99. https://rchd.uchile.cl/index.php/RChDCP/article/view/73680
Durango Quiceno, L. (2011). Legibilidad y tipografía: una revisión histórica y psicológica de la legibilidad en el diseño gráfico. https://repository.upb.edu.co/items/8c877f28-c012-4e13-a1d2-3de56da70a25